Después de algunos meses de alejamiento he encontrado por fin el camino de vuelta a mi blog abandonado. Espero disculpen mi silencio, como diría Sabina, he cerrado por derrumbe. Les debo millones de visitas y comentarios a todos. No puedo por falta de tiempo, prometer que me pondré al día, pero si que les comenzaré a visitar mucho más seguido y espero también tenerlos de vuelta por aqui cuando quieran..bienvenidos.
Para reanudar les presento esta pequeña historia, que espero les agrade.
" Entre el banco y la farola"
Para reanudar les presento esta pequeña historia, que espero les agrade.
" Entre el banco y la farola"
Hablaban con mucha propiedad de cisnes majestuosos y displicentes. Son los centinelas del lugar, me informó la farola, y modelos muy experimentados, prosiguió el banco. Compiten entre ellos sobre quien es el que ha sido más fotografiado durante el día, me contaban... A veces cuando las noches de verano se visten de esplendorosas, se ubican en sus ensayadas posiciones, solo para presumir de postal.
Me contaron luego, de barcos febriles, incesantes que nunca pudieron irse sin volver. ¡Pobres!... Exclamó el banco. Presos del horario, van y vuelven puntuales cada día siempre con su misma carga de historias, sueños, desesperanzas y aspiraciones. Además de una larga fila de camiones y automóviles vomitando veneno, acotó malhumorada, la farola, y de turistas intrusos por supuesto.
Pero de acuerdo estarás, en que es agradable que vengan los turistas y paseantes a fotografiar a estos cisnes engreídos, expuso el banco, buscando complacencia…
Mmm... Si van a venir dejando su acostumbrado reguero de desperdicios, tal vez es mejor que no vengan filosofó la farola concluyente…Ya verás como te aburres si no vienen... Sentenció el banco.
En voz baja, como quien revela secretos, me contó luego la farola, de la dama de la esquina. La que espera, por todas las que esperan, a que su marineros regresen sanos y salvos de otros mares, de otros puertos... ”Y de otros brazos”... irrumpió divertido el banco, soltando una risotada maliciosa.....
Mmm... Si van a venir dejando su acostumbrado reguero de desperdicios, tal vez es mejor que no vengan filosofó la farola concluyente…Ya verás como te aburres si no vienen... Sentenció el banco.
En voz baja, como quien revela secretos, me contó luego la farola, de la dama de la esquina. La que espera, por todas las que esperan, a que su marineros regresen sanos y salvos de otros mares, de otros puertos... ”Y de otros brazos”... irrumpió divertido el banco, soltando una risotada maliciosa.....
.En su parloteó de vecinos chismosos, se burlaron luego y sin miramientos del hijo del boticario, quien otra vez, vino a dormir la borrachera en su lecho verde, soñando quizás con otros lechos en ciudades menos hermosas..
Criticaron también, duramente a la inútil fontana. La que fue traída desde una majestuosa fuente de plaza,
con la difícil misión de ornamentar al mar...Vaya idea, comentó la farola, cómo si el mar necesitara de adornos foráneos.
Simpatizaban eso si, con la grúa esclava y medio loca, que alzando sus tentáculos al cielo, hacia inútiles
intentos de escapar colgándose de alguna nube generosa que quisiera rescatarla.
La muchacha de la bicicleta con su actitud melancólica, les hacía barajar hipótesis variadas.
De seguro, será otra que espera por su marinero, acotó la farola. No, ¡que va!... No vez, que se nota que le duele su soledad. Apuntó el banco convencido y tratando de convencer.
Quizás es tan solo una estudiante que vino a compartir su almuerzo con las gaviotas y se encantó con los cisnes, como tantas..No sería de mucho extrañar. Concluyeron.
Y así la noche siguió su viaje hacía la madrugada y una a una las historias se sucedieron acompañadas de locuases comentarios. Me contaron por ejemplo, de la gaviota que prefería pasear por la orilla, pudiendo hacerlo en vuelo rasante como su hermana... “Las alas, para los que quieran emigrar, yo de aquí no me muevo”. Contaban, que decía la singular gaviota buscando un buen lugar para pescar.
Supe del ”capitán Canino”. Un perro navegante con alma de pirata, que recorría los canales en busca de alguna isla misteriosa, en donde poder enterrar sus atesorados huesos...
.Reí con la historia del ciclista, a la que la farola en un acto incontenible y aduciendo a los versos de Serrat, le gritó... "Ciclista, no hay camino, solo estelas en la mar"...
.Reí con la historia del ciclista, a la que la farola en un acto incontenible y aduciendo a los versos de Serrat, le gritó... "Ciclista, no hay camino, solo estelas en la mar"...
De aquel señor del quepis y la casaca roja que viene por las mañanas, me contaron que es un loco incomprendido.
Dicen que nunca aprendió a mirar televisión. Contaba la farola, que tampoco consigue aburrirse. No hay muchos como él, prosiguió... Se viene por aquí cada día en compañía de su enamorada.
Y comienza a repartir miguitas de felicidad a su alma y a los cisnes... Y a todos aquellos que tiene la delicadeza de fijarse en él. Asintió el banco, muy al tanto de la historia.
Esta mañana, continuó la farola, un fotógrafo barbón con complejo de paparazzi, y sin ningún respeto por la intimidad de aquel acto sublime, entre cisne y mano extendida. A mansalva y a nuestra vista y paciencia, le robo imágenes a la casualidad del momento... De seguro con la única intención de dejarlas caer por ahí, en algún blog de la mala muerte... Reflexionaría el banco ofuscado.
Fue a estas alturas cuando decidí enrollarme la bufanda y despedirme sin muchos aspavientos. Comencé a caminar rápidamente volviendo sobre mis pasos. Una, por temor a que reconocieran en mi, al fotógrafo barbón, ladrón de imágenes y otra, porque un blog de mala muerte, esperaba impaciente por esta historia...
Fotografías capturadas por Sergio Campos en Jeløy, hermosos parajes de la ciudad de Moss, en Noruega.
Hola Sergio!
ResponderSuprimirQue gran sorpresa he tenido hoy, luego de mi entrada en Blogger, al descubrir el Aparejo Blog en actividad!
Es una gran alegría que estés de vuelta.
No voy a leer tu pequeña historia ahora, pues es muy tarde y quiero disfrutarla, no? Vuelto en otro momento para leerla.
Un fuerte abrazo!
Y bienvenido de vuelta!
Veronique
Amigo Sergio enorme sorpresa tu vuelta, a veces paso por tu blog pero lo veia abandonado y hoy me llevo este agradable encuentro. Yo también cerré blog por derrumbe, lo hice desaparecer un dia, así sin más, pero después de un tiempo, no se olvida el camino de regreso y volví con otro nuevo blog, al final se echaba de menos, en este perfil está por si quieres pasar un dia.
ResponderSuprimirUn placer leerte de nuevo, un fuerte abrazo.
Hola otra vez!
ResponderSuprimirQue bueno tenerte de vuelta. ya hubiese sido por reparaciones o vacaciones jejeje, bromeo!
Sabes? el tema de los engreídos cisnes me trajo recuerdos de Valdivia, tu sabras por que lo digo, camarada... hoy renaciendo luego de estar al precipicio de la desaparecer por completo y dejar de presumir de esa elegante y egocentrica presencia.
Una bella historia, un bello y tranquilo lugar por lo que se ve.
Espero tener el placer de ver mas de tus paseos en que "salir a lo que hay" se transforman en grandes historias, jejeje!
Saludos!
PD: magnifica foto de cabecera!
Maldigo al tiempo que me ausenta de tus rincones... Por suerte o desgracia atravieso una etapa en la que apenas alcanzo a descansar levemente en forma de visita, pero pronto espero volver a la calma. Gracias por seguir ahí, besos y mordiscos.
ResponderSuprimirnose como he encontrado tu blog pero me ha encantado!! que texto tab bonito!! veo que tienes mucho que decir asi que voy a seguir leyendo =)
ResponderSuprimirhasta pronto.
Coquette.