
Resultó que hurgando entre papeles y notas olvidadas y despojadas de su importancia por caducas y por otras razones menos claras, apareció esta carta que nunca envié. Por razones involuntarias y fortuitas, el sobre con su misiva adentro, se fue quedando y quedando, fue saltando de mesa en mesa, de mueble en mueble hasta llegar casi sin querer a una gaveta olvidada en donde durmió todos los inviernos hasta ahora.
Se salvó en una ocasión anterior de ir a parar al tacho de la basura solamente por ser un documento de prueba que avalaba mi verdad. Pensaba mostrársela algún día a mi amigo, el destinatario de esta carta, quien seguramente no me creyó nada (lo vi en sus ojos), cuando inútilmente intentaba explicarle en el living de su casa, en presencia de su hermosa familia, que yo hace mucho tiempo atrás si, le había escrito la contestación a su primera y única carta y por la que él, incrédulo me cobraba sentimientos en la ocasión y me reclamaba enrostrándome mi ingratitud..., pero como se puede explicar, que por razones inexplicables nunca se logró despachar esta mentada carta por el correo.
Los primeros dos días después de escrita, fue olvido confieso. Quizás fue por el stress de las vacaciones que se aproximaban, el caso es que solo me acordé del dichoso sobre, que estaba en la mesita de la entrada, cuando pasé frente a la oficina de correos el primer día. Y el segundo, cuando regresé a casa y lo vi ahí, esperándome, como casi listo para saltar sobre mí, agarrarme de las solapas y remecerme por mi idiotez. Al tercer día ya lo dije, las vacaciones. Desaparecimos con mi mujer por cuatro semanas y el sobre allí quedó esperando mi vuelta y yo, mientras salía arrastrando maletas por la puerta, me hacía el propósito de enviarlo a mi regreso.
Una vecina por encargo nuestro, fue la que se acercó un par de veces hasta nuestra casa a retirar nuestro correo del buzón y a regar flores, fue entonces que el famoso sobre fue a parar bajo un montón de reclames, propaganda y periódicos añejos, que a nuestro regreso, solo apilamos en la "pieza chica" con la intención no muy convincente de revisarlo luego. Cuando por fin me acordé otra vez, del sobre y su misiva. Habían transcurrido ya como tres meses. Lo rescate entonces, después de mucho buscarlo, para enviarlo esta vez… Pero ahí anduvo paseando en mi coche 3 o 4 días, junto a mí, hasta que este colapsó, (el coche) y fue a parar 3 semanas al taller, con el sobre prisionero en su interior, entre el techo y la visera para el sol.
Pues bien, así sucesivamente el tiempo fue pasando y pasando y la vida siguió desarrollándose como que no, pero sí… y el sobre por razones misteriosas se fue del coche a parar al bolso de mi mujer, en donde se escondió calladito otros cuantos meses más. Luego fue a parar a una mesa otra vez y luego a otra, a un mueble, a la mesita de noche a una gaveta, y etc. etc. etc... En fin tanto tiempo pasó, que llegó el momento en que pude viajar felizmente de regreso a mi país y visitar por supuesto a mi amigo y a su familia. Debí llevarle la carta entonces y entregársela por mano, pero lo olvide nuevamente. (Después de tanto tiempo que esperaban). En ese momento comprendí que mi carta había perdido toda su vigencia y caducó pobrecita, sin ser leída durmiendo inviernos en una gaveta.
Hoy que con mi amigo ya nos comunicamos por medios más modernos, le he prometido publicar la carta en mi blog, solo para demostrarle que existe realmente. De esta promesa, hace ya casi 2 meses, mejor lo hago ahora mismo, antes de que se me siga olvidando.
Carta a un amigo.
Recordado amigo…
Me alegró mucho recibir tu carta. Te felicito, por lo que cuentas tienes una linda familia, me encantará conocerlos cuando vuelva, tal vez en un par de años ya pueda, no es fácil viajar sabes.
Ya veo que te contaron de esta nueva manía mía de escribir y quieres conocer mi trabajo. Con mucho gusto te enviaré algo, pero no puedo darte a leer mis escritos, sin antes enrollarme en algunas explicaciones innecesarias tal vez, pero que quizás logren hacer que entiendas a este "amigo palabrero", "usurpador de historias" y" decorador de sentimiento interiores". Al que no has conocido antes y por lo mismo, temo caigas en el error de buscar entre líneas, al otro, al de entonces… Al yunta, al compadre, al hermano, al compañero de bobadas y correrías imberbes y coleccionador ahora en la memoria, de aquellas nuestras veladas y conversaciones juveniles, ¿te acuerdas?. Las cuales sin pensarlo se han ido convirtiendo con el tiempo, en preciados y añorados recuerdos... A veces me hizo falta tu compañía hermano.
Verás, fue seguramente el insertarme así, tan fugazmente a una realidad totalmente distinta a la que yo estaba viviendo hasta entonces, lo que de una u otra manera ha influido en mí. Todo fue cambiado abruptamente o de a poco y el prisma que hasta entonces utilizaba para ir por el mundo, cambió sus matices. Me encontré de pronto, en un país extraño y rodeado de gente de hablar, de pensar y actuar diferente. Casi 24 horas, tomó el viaje que me trajo a este lugar, en donde por obligación me vi en la necesidad, casi literal de "nacer de nuevo”. Fue entonces, tal vez que inconscientemente y aprovechando la nueva oportunidad, decidí en parto sin dolor, nacer “palabrero o palabrista” y dar rienda suelta a esta oculta, muy oculta hasta entonces, pero no desconocida, necesidad de escribir. La que fui utilizando luego, cuando buscando compañía, fui encontrando y conociendo a mi gente, a mis pares y con ellos a mi país, a mi cultura y a mis raíces. ¿Extraño no?, tuve que viajar tan lejos para decir ahora, que conozco un poco a mi país.
Se fue despertando en mí, una insospechada conciencia de tierra y de patria hermano. Fue cuando la nostalgia, la mía y la ajena, me entregaban cada día material para tanto cuentos y versos melancólicos, que ya leerás. Y que al ser celebrados por el círculo de amigos que me rodeaban entonces, servían por lo menos, para alimentar mi ego o para entregarme algún antídoto o terapia contra la nostalgia, que nos mordía furiosa por entonces... Sabido es que no se valora lo que se tiene, sino hasta que se pierde, aquí si puedes leer entre líneas mi amigo, ya te dije que a veces me hizo falta tu locura desatada… Fue el tiempo del desarraigo ese, en donde solo el cuerpo vivío lejano y el alma volátil, se fue haciendo más patriota que nunca. Por eso me tildo de “usurpador de historias” sabes, hay muchos que como yo, llegaron en busca de nuevos horizontes y de mejores expectativas. Yo fui, cual ávido periodista recolectando sus historias, sus vivencias, anhelos y esperanzas y convirtiendolas en cuentos. ¿Y a cuenta de qué?, te preguntarás,.... no puedo responderte porque ni yo mismo lo sé. Algunos de estos cuentos no han sido jamás leídos en público, otros, me acompañaban de cuando en cuando a alguna peña folklórica, actividad muy en boga por esos entonces, pero hoy en día, lamentablemente en vías de extinción. Fue allí en donde me entremezcle también con los otros. "Los comprometidos", los que habían venido mucho antes y que vivieron una realidad absolutamente distinta a la por mi conocida. A los políticos de verdad, era dificil no solidarizar ni embaderizarse. Ellos tenían su causa y yo advenedizo, la hice y la sentí mía, en más de alguna ocasión y lo refleje por ello, en más de algún cuento.
De aquel tiempo, puedo rescatar la conciencia y corriente política adquirida. Aunque, ni tan comprometido tampoco, “a la chilena” ya sabes, lo suficiente como para no desentonar, claro que el tiempo me ayudo a descubrir que algunos de los mentados comprometidos de entonces, los izquierdistas resultaron ser “zurdos”, solamente zurdos, lo cual no es lo mismo amigo y las causas tan defendidas otrora, resultaron con el tiempo, ser negocio redondo, para uno que otro "comprometido" más con su propio bolsillo, que con las causas.... Asi es que, desilusionado quizas por esto, decidí entonces, cambiar un poco la temática de mis escritos.
Y vino el tiempo del cuento mensaje y la filosofía barata esa, que no convence. Cual Quijote, fui con mi pluma y mi versito en ristre, socorriendo desposeídos, redimiendo pecadores y arreglando entuertos. Ni trates mi amigo, ni trates... Así solo se hace el loco o se consiguen enemigos. Luego, casi sin proponérmelo (no me acuerdo cuando) y siguiendo el camino fácil, comencé a escribir al amor y sus diferentes manifestaciones. Y te digo fácil, porque sabido es, que este es un tema inagotable de inspiración para compositores, cantantes, músicos pintores, poetas y aspirantes como yo…Las relaciones de pareja, los amores juveniles, las intrigas, las bajas pasiones. Los amores no correspondidos, imposibles, turbulentos y prohibidos, mantuvieron ocupadas a mis pobres musas de poca monta… Las separaciones la mía y las ajenas, me entregaron en su momento, tema para llenar más de alguna página. Experimenté en carne propia y escribí de ropturas, soledades, vacíos y felizmente, también de reencuentros. Y así se fueron desarrollando en mi cuaderno, escritos que sin mucha, poca o ninguna calidad poética, me dieron consuelo y también alguna efímera satisfacción, que más que en poeta, me han convertido en “decorador de sentimiento interiores”, como ya te mencioné.
Hoy en día ya ves, sigo palabrero. Aunque, ya cada vez, más a lo lejos y como podrás apreciar en estas líneas, me ha dado por ocuparme actualmente de la narrativa, el escribir largo y contar, me dan ganas de preguntar... ¿Será grave doctor?
En fin amigo mío, no te entretengo más y espero que te gusten o disgusten mis escritos. Así y como están las cosas, la reacción ya ni siquiera es tan importante, como el saber que aun tenemos funcionando nuestra capacidad de sentir. .. independientemente de qué ...
Conmigo en el recuerdo mi buen amigo de siempre…
Se salvó en una ocasión anterior de ir a parar al tacho de la basura solamente por ser un documento de prueba que avalaba mi verdad. Pensaba mostrársela algún día a mi amigo, el destinatario de esta carta, quien seguramente no me creyó nada (lo vi en sus ojos), cuando inútilmente intentaba explicarle en el living de su casa, en presencia de su hermosa familia, que yo hace mucho tiempo atrás si, le había escrito la contestación a su primera y única carta y por la que él, incrédulo me cobraba sentimientos en la ocasión y me reclamaba enrostrándome mi ingratitud..., pero como se puede explicar, que por razones inexplicables nunca se logró despachar esta mentada carta por el correo.
Los primeros dos días después de escrita, fue olvido confieso. Quizás fue por el stress de las vacaciones que se aproximaban, el caso es que solo me acordé del dichoso sobre, que estaba en la mesita de la entrada, cuando pasé frente a la oficina de correos el primer día. Y el segundo, cuando regresé a casa y lo vi ahí, esperándome, como casi listo para saltar sobre mí, agarrarme de las solapas y remecerme por mi idiotez. Al tercer día ya lo dije, las vacaciones. Desaparecimos con mi mujer por cuatro semanas y el sobre allí quedó esperando mi vuelta y yo, mientras salía arrastrando maletas por la puerta, me hacía el propósito de enviarlo a mi regreso.
Una vecina por encargo nuestro, fue la que se acercó un par de veces hasta nuestra casa a retirar nuestro correo del buzón y a regar flores, fue entonces que el famoso sobre fue a parar bajo un montón de reclames, propaganda y periódicos añejos, que a nuestro regreso, solo apilamos en la "pieza chica" con la intención no muy convincente de revisarlo luego. Cuando por fin me acordé otra vez, del sobre y su misiva. Habían transcurrido ya como tres meses. Lo rescate entonces, después de mucho buscarlo, para enviarlo esta vez… Pero ahí anduvo paseando en mi coche 3 o 4 días, junto a mí, hasta que este colapsó, (el coche) y fue a parar 3 semanas al taller, con el sobre prisionero en su interior, entre el techo y la visera para el sol.
Pues bien, así sucesivamente el tiempo fue pasando y pasando y la vida siguió desarrollándose como que no, pero sí… y el sobre por razones misteriosas se fue del coche a parar al bolso de mi mujer, en donde se escondió calladito otros cuantos meses más. Luego fue a parar a una mesa otra vez y luego a otra, a un mueble, a la mesita de noche a una gaveta, y etc. etc. etc... En fin tanto tiempo pasó, que llegó el momento en que pude viajar felizmente de regreso a mi país y visitar por supuesto a mi amigo y a su familia. Debí llevarle la carta entonces y entregársela por mano, pero lo olvide nuevamente. (Después de tanto tiempo que esperaban). En ese momento comprendí que mi carta había perdido toda su vigencia y caducó pobrecita, sin ser leída durmiendo inviernos en una gaveta.
Hoy que con mi amigo ya nos comunicamos por medios más modernos, le he prometido publicar la carta en mi blog, solo para demostrarle que existe realmente. De esta promesa, hace ya casi 2 meses, mejor lo hago ahora mismo, antes de que se me siga olvidando.
Carta a un amigo.
Recordado amigo…
Me alegró mucho recibir tu carta. Te felicito, por lo que cuentas tienes una linda familia, me encantará conocerlos cuando vuelva, tal vez en un par de años ya pueda, no es fácil viajar sabes.
Ya veo que te contaron de esta nueva manía mía de escribir y quieres conocer mi trabajo. Con mucho gusto te enviaré algo, pero no puedo darte a leer mis escritos, sin antes enrollarme en algunas explicaciones innecesarias tal vez, pero que quizás logren hacer que entiendas a este "amigo palabrero", "usurpador de historias" y" decorador de sentimiento interiores". Al que no has conocido antes y por lo mismo, temo caigas en el error de buscar entre líneas, al otro, al de entonces… Al yunta, al compadre, al hermano, al compañero de bobadas y correrías imberbes y coleccionador ahora en la memoria, de aquellas nuestras veladas y conversaciones juveniles, ¿te acuerdas?. Las cuales sin pensarlo se han ido convirtiendo con el tiempo, en preciados y añorados recuerdos... A veces me hizo falta tu compañía hermano.
Verás, fue seguramente el insertarme así, tan fugazmente a una realidad totalmente distinta a la que yo estaba viviendo hasta entonces, lo que de una u otra manera ha influido en mí. Todo fue cambiado abruptamente o de a poco y el prisma que hasta entonces utilizaba para ir por el mundo, cambió sus matices. Me encontré de pronto, en un país extraño y rodeado de gente de hablar, de pensar y actuar diferente. Casi 24 horas, tomó el viaje que me trajo a este lugar, en donde por obligación me vi en la necesidad, casi literal de "nacer de nuevo”. Fue entonces, tal vez que inconscientemente y aprovechando la nueva oportunidad, decidí en parto sin dolor, nacer “palabrero o palabrista” y dar rienda suelta a esta oculta, muy oculta hasta entonces, pero no desconocida, necesidad de escribir. La que fui utilizando luego, cuando buscando compañía, fui encontrando y conociendo a mi gente, a mis pares y con ellos a mi país, a mi cultura y a mis raíces. ¿Extraño no?, tuve que viajar tan lejos para decir ahora, que conozco un poco a mi país.
Se fue despertando en mí, una insospechada conciencia de tierra y de patria hermano. Fue cuando la nostalgia, la mía y la ajena, me entregaban cada día material para tanto cuentos y versos melancólicos, que ya leerás. Y que al ser celebrados por el círculo de amigos que me rodeaban entonces, servían por lo menos, para alimentar mi ego o para entregarme algún antídoto o terapia contra la nostalgia, que nos mordía furiosa por entonces... Sabido es que no se valora lo que se tiene, sino hasta que se pierde, aquí si puedes leer entre líneas mi amigo, ya te dije que a veces me hizo falta tu locura desatada… Fue el tiempo del desarraigo ese, en donde solo el cuerpo vivío lejano y el alma volátil, se fue haciendo más patriota que nunca. Por eso me tildo de “usurpador de historias” sabes, hay muchos que como yo, llegaron en busca de nuevos horizontes y de mejores expectativas. Yo fui, cual ávido periodista recolectando sus historias, sus vivencias, anhelos y esperanzas y convirtiendolas en cuentos. ¿Y a cuenta de qué?, te preguntarás,.... no puedo responderte porque ni yo mismo lo sé. Algunos de estos cuentos no han sido jamás leídos en público, otros, me acompañaban de cuando en cuando a alguna peña folklórica, actividad muy en boga por esos entonces, pero hoy en día, lamentablemente en vías de extinción. Fue allí en donde me entremezcle también con los otros. "Los comprometidos", los que habían venido mucho antes y que vivieron una realidad absolutamente distinta a la por mi conocida. A los políticos de verdad, era dificil no solidarizar ni embaderizarse. Ellos tenían su causa y yo advenedizo, la hice y la sentí mía, en más de alguna ocasión y lo refleje por ello, en más de algún cuento.
De aquel tiempo, puedo rescatar la conciencia y corriente política adquirida. Aunque, ni tan comprometido tampoco, “a la chilena” ya sabes, lo suficiente como para no desentonar, claro que el tiempo me ayudo a descubrir que algunos de los mentados comprometidos de entonces, los izquierdistas resultaron ser “zurdos”, solamente zurdos, lo cual no es lo mismo amigo y las causas tan defendidas otrora, resultaron con el tiempo, ser negocio redondo, para uno que otro "comprometido" más con su propio bolsillo, que con las causas.... Asi es que, desilusionado quizas por esto, decidí entonces, cambiar un poco la temática de mis escritos.
Y vino el tiempo del cuento mensaje y la filosofía barata esa, que no convence. Cual Quijote, fui con mi pluma y mi versito en ristre, socorriendo desposeídos, redimiendo pecadores y arreglando entuertos. Ni trates mi amigo, ni trates... Así solo se hace el loco o se consiguen enemigos. Luego, casi sin proponérmelo (no me acuerdo cuando) y siguiendo el camino fácil, comencé a escribir al amor y sus diferentes manifestaciones. Y te digo fácil, porque sabido es, que este es un tema inagotable de inspiración para compositores, cantantes, músicos pintores, poetas y aspirantes como yo…Las relaciones de pareja, los amores juveniles, las intrigas, las bajas pasiones. Los amores no correspondidos, imposibles, turbulentos y prohibidos, mantuvieron ocupadas a mis pobres musas de poca monta… Las separaciones la mía y las ajenas, me entregaron en su momento, tema para llenar más de alguna página. Experimenté en carne propia y escribí de ropturas, soledades, vacíos y felizmente, también de reencuentros. Y así se fueron desarrollando en mi cuaderno, escritos que sin mucha, poca o ninguna calidad poética, me dieron consuelo y también alguna efímera satisfacción, que más que en poeta, me han convertido en “decorador de sentimiento interiores”, como ya te mencioné.
Hoy en día ya ves, sigo palabrero. Aunque, ya cada vez, más a lo lejos y como podrás apreciar en estas líneas, me ha dado por ocuparme actualmente de la narrativa, el escribir largo y contar, me dan ganas de preguntar... ¿Será grave doctor?
En fin amigo mío, no te entretengo más y espero que te gusten o disgusten mis escritos. Así y como están las cosas, la reacción ya ni siquiera es tan importante, como el saber que aun tenemos funcionando nuestra capacidad de sentir. .. independientemente de qué ...
Conmigo en el recuerdo mi buen amigo de siempre…
Amigo Sergio, me ha encantado esta historia, es hermoso cerrar el círculo por fin...
ResponderSuprimirNo hace mucho leí en prensa una señora que había recibido una carta de su novio que luchaba en la guerra civil española, la señora ya tenía ochenta y tantos años evidentemente, y ahí estaba correos picando a su puerta y diciendóle, señora, al final correos siempre cumple su cometido...
la historia se torna hermosa (al marido ya fallecido hacía un montón de años) lo de correos... en fin...
A lo que voy, me alegro que por fín publiques esta carta porque es sacarte una pequeña espinita. A veces no nos damos cuenta lo importante que pueden ser para otras personas un gesto nuestro, unas letras, en este caso, y debería mos poner un poco más de atención y esmero, pero bueno, final feliz....
Un fuerte abrazo.